La propiocepción es la percepción del propio cuerpo. Nos sirve para poder estabilizarnos y realizar los gestos correctos. Por ejemplo, si salgo muy rápido ante un lanzamiento de seis metros, pero no soy capaz de estabilizarme, de nada me servirá esa potencia en los desplazamientos. También es de utilidad para prevenir lesiones.
ENTRENANDO PORTEROS DE BALONMANO
Libros, ideas y ejercicios prácticos para entrenadores y porteros de balonmano
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